Del Potro, el Ave Fénix del circuito

Del Potro, el Ave Fénix del circuito

La victoria de Del Potro en Indian Wells 

El campeón de Indian Wells tiene una historia de superación tremenda, tres operaciones en la muñeca izquierda, mucho sufrimiento y la explosión tras ganar a Federer

"Quería dejarlo todo… ahora disfruto". La victoria de Juan Martín del Potro (Tandil, 23 de septiembre de 1988) en Indian Wells fue mucho más que un título, por el adversario ‑Roger Federer‑ y por su trayectoria reciente, llena de caídas enormes y reapariciones estelares. En madurez plena (29 años), siempre quedará la duda de hasta dónde podría haber llegado con un poco menos de mala suerte. La perspectiva del tiempo revalorizará sus éxitos ‑US Open, Copa Davis para Argentina, dos medallas olímpicas‑ y su capacidad de lucha. Ave Fénix de nuevo, ahora ha superado un doble giro emocional: en pocas semanas ha vuelto a quedarse soltero, tras la ruptura con la cantante argentina Jimena Barón, y sin su amigo del corazón, su queridísimo perro César, a quien dedicó la victoria en Indian Wells, primer Masters 1000 de su carrera: “Me ha acompañado estos 10 años, me ha esperado con alegría después de cada viaje, me ha protegido, ahora se va para descansar en paz dejando huella en mi corazón”. A través del esfuerzo, llega el triunfo. Esa es la clave para un 2018 de tenis por el que ha apostado fuerte.

delpotro-indianwells-perro-cesar

Del Potro no es el tipo de persona que se derrumba, lo ha demostrado. La fuerza de su ánimo está ‑como mínimo‑ a la par de la potencia de su derecha, devastadora. Lo ha demostrado con sus cien vidas, resurgiendo una y otra vez de sus cenizas. El domingo se colocó como número 6 del mundo, a un paso del número 4, el best ranking que ha tocado; allá por enero de 2010, antes de afrontar el calvario desatado por sus problemas en la muñeca derecha, de la que ha sido operado tres veces. En 2016 se presentó para competir en Delray Beach como número 1045 del mundo. Así ha llegado a estar. Su único objetivo entonces era volver a empuñar una raqueta de tenis sin sufrimiento. En 2010, con 22 años, considerado como tenista de proyección tremenda empezó a sufrir una grave tendinopatia. Parecía que iba a comerse el mundo y había conquistado su primer Grand Slam, el US Open de 2009. Pero el destino estaba decidido a ponerle los estribos para desviar su trayecto y ponerle freno. Desde entonces, ha alternado paradas y problemas físicos con grandes satisfacciones y reapariciones al más alto nivel, como las medallas olímpicas de 2012 (bronce) y 2016 (plata).

¿Quieres saber con qué raqueta juega Juan Martin del Potro?

DOLOR

El 2014 marca el inicio del calvario, con las primeras operaciones en la muñeca afectada, en marzo. Un largo periodo de convalecencia que comienza antes del torneo de Sydney y dura hasta enero del año siguiente. Volvió, pero el tendón todavía no estaba listo y forzó a una nueva intervención. El regreso en esta ocasión sucedió un par de meses después, en Miami, donde arranca como número 600 del mundo. Todavía no ha tocado fondo. Delpo, perseguido por el dolor, decide someterse a una tercera y definitiva operación. “Quiero ser feliz, dentro y fuera del campo, con o sin una raqueta. Si alguien me tiene un poco de cariño… es el momento justo para rezar que rece por mi”, contó el argentino poco antes de entrar en la sala de operaciones.

PACIENCIA

La operación tuvo éxito, pero las posibilidades de volver a ser un tenista competitivo al máximo nivel parecían escasas. Soportó horas, días y meses de readaptación en busca de las mejores sensaciones y de entrenamientos al límite. Un ejercicio de abnegación y de lucha contra el dolor que también pudo no llevarle a nada. Luchó sin garantía. Cuando en febrero de 2016, Del Potro volvió a la cancha en Delray Beach la gente ya no espera demasiado. Contra muchos de los pronósticos, comenzó su ascenso, otra vez. Ha tenido victorias importantes, pero el pasado domingo brilló como hacía tiempo, librando con éxito una épica batalla contra Federer y levantando el primer Masters 1000 de su carrera. “He pasado momentos que nunca un ser humano o un deportista deberían afrontar, he pesando que nunca volvería a estar bien, que no volvería a ser un jugador de tenis. Y ahora, estoy aquí”, aseguró tras el encuentro. “Quiero disfrutar cada momento, quiero continuar estando físicamente bien, feliz y dar vueltas por el mundo jugando al tenis. No veo el momento de descubrir que me reserva el destino”. Per aspera ad astra. Ese fue el lema que los especialistas del prestigioso diario La Gazzetta dello Sport le regalaron en su crónica, “La fábula de Delpo y su batalla contra el Rey Federer”. La frase es resume su camino: “Por el áspero sendero, a las estrellas”.

delpotro-indianwells-rogerfederer

Comparar